Aloe Vera PDF Imprimir E-mail

¿Que es el Aloe Vera?

Por su aspecto el aloe parece un cactus, pero en realidad pertenece a la familia de las liliaceas, como el ajo, el lirio, el espárrago o el tulipán.
Es una especie de las llamadas suculentas, es decir, que contiene una gran cantidad de jugo. Precisamente ese succus cargado de extraordinarias propiedades es el que la convierte en la indiscutible reina de las plantas medicinales. Ya en 1950 Reynolds describió en un estudio alrededor de 250 tipos de aloes distintos. Un nuevo recuento realizado en 1998 arrojaba la c ifra de 340 especies. La hibridación por polinización o por manipulación humana es constante, por lo que el número de nuevas especies no para de aumentar. De entre todos los aloes sólo algunos poseen propiedades terapéuticas (aloe vera barbadensis, aloe arborescens, aloe feroz, aloe chinensis, aloe socotrina, aloe vulgaris…). Aquí nos referiremos al Aloe Barbadensis Miller, también conocido como aloe vera (verdadero aloe), especie que por sus extraordinarias cualidades centra la mayoría de los estudios, y de la cual se han constatado mediante multitud de ensayos y análisis bioquímicos que posee un cóctel de moléculas activas que interacctuan sinérgicamente y resultan esenciales para la prevención y curación de numerosas enfermedades y dolencias.
El aloe es una planta que crece espontáneamente en las zonas rocosas y áridas, normalmente entre los 600 y 1800 m de altitud. Es muy común en África (de donde procede), especialmente en Provincia del Cabo (Sudáfrica) y en las montañas del África tropical; también podemos encontrarlos en el Caribe, Centro y Sudamérica, China, Tailandia, Camboya, Pakistán y en algunas regiones de Estados Unidos (Texas, Florida…).
El aloe es una planta herbácea y perenne, de hojas grandes, alargadas y suculentas, cóncavas y planas en la parte superior, y convexas en la inferior, generalmente dentadas y espinosas. La encontramos dispuesta en roseta o mata, con tallo o sin él. Su inflorescencia parte de una espiga compuesta por varios racimos largos recubiertos por un gran número de flores pequeñas y coloridas, normalmente amarillas, rojas o naranjas. Su cualidad de planta xerófila la vincula a suelos áridos, bien drenados y con ligeros desniveles, aunque también pueden crecer en tierra fértil sin riego, siempre que un talud y un buen drenaje permitan la eliminación del agua sobrante.
Es, como todas las liliáceas, fanerógama, es decir, posee flores y por lo tanto puede reproducirse mediante semillas. No obstante, al crecer en climas adversos y en condiciones difíciles ha desarrollado la cualidad de producir clones, pequeños retoños que nacen a partir de la planta madre por el método conocido como vegetativo.
Como ya hemos dicho el aloe es un planta suculenta, y como tal se encuentra en las regiones semidesérticas, donde las precipitaciones son escasas y la humedad del suelo baja. Para resistir la sequía el aloe ha desarrollado una serie de características específicas con las que solventar sus problemas. Para ello posee una compleja y eficiente red de pequeñas raíces que absorben rápidamente la humedad. Sus tejidos celulares son esponjosos y blandos para almacenar mejor el agua y evitar que se evapore, contienen un mucílago (sustancia vegetal que tiene la propiedad de absorber el agua y retenerla) que alimenta a la planta y facilita la fotosíntesis. Otra característica que favorece la retención de agua son los estomas, pequeños orificios situados en la superficie de las hojas que abren para realizar el intercambio gaseoso que origina la fotosíntesis, y se cierran cuando dicha función ha sido realizada, evitando así la evaporación. Una particularidad del aloe vera es que, a diferencia de la mayoría de las plantas, utiliza el día para la absorción de anhídrido carbónico, mientras que por la noche expulsa oxígeno.
Es muy común confundir los aloes con los ágaves, conocidos comúnmente como pitas. A diferencia de los aloes los agaves son duros y fibrosos, con espinas más fuertes y agudas, sólo florecen una vez a lo largo de su vida y sus hojas jóvenes no se agrupan de forma cónica.